18.1.18

Reflexión Aplicando la Energía a la Creación


En esta ocasión me gustaría compartirles esta otra parte de mi que ama la ciencia.  Aquí les dejo este  diario reflexivo de la creación enfocado en el tema de la energía.  Antes de someter este texto para entregar, fui a dialogar con mi profesor de física quien en resumidas cuentas me dijo que yo no estaba loca y que tenía un buen punto respetable en mis conclusiones.  

Espero leer sus impresiones y comentarios. 


En la clase de química se habló acerca de la materia y de la energía y se dijo que ambas ni se destruyen y ni se crean, sino que se transfieren y que se transforman. Comencemos por decir que muchos libres pensadores y estudiosos definen a Dios como energía. Esto, porque Él siempre ha existido, no se creó y tampoco se destruirá.

Entonces, es lógico decir por la ley de termodinámica, que Dios es energía y que en la creación se aplican conceptos de la química basados en la energía. No se crea, no se destruye, solo se transfiere. Es por esto que puedo hacer la conexión de que en la narración del capítulo uno de Génesis, se dio una transferencia de todos los elementos necesarios para la “creación”. Esto es un tema de amplio debate, ya que cuando se habla de religión aplicada a la ciencia no hay verdades absolutas.

Desde mi perspectiva como creyente en un Ser Superior (Dios, Jesús, E.S) y ahora incluyendo los conocimientos adquiridos en química, me surge la interrogante de que si deberíamos referirnos a toda esta revolución de elementos, gases, combustión, composición, entre otros como Creación y no Transferencia. Esto, porque todo lo que somos y lo que vemos es un reflejo del mismo Dios y como suelen decir muchos creyentes también somos la extensión de Dios en la tierra. Conecto más la idea de una transferencia que la idea de la creación basándome en el concepto y en la definición de la energía. Todo sale de Dios porque Él es energía. No somos creación, solo una transferencia de energía.

En el libro de Génesis Capítulo uno en el versículo tres dice: “3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz”. Si nos fijamos bien, la acción que impera en todo ese primer capítulo de Génesis es “dijo” no hizo. Con tan solo hablar fue hecho y esto solo se explica por medio de la energía, o sea transferencia o vibraciones. El capítulo enfatiza repetidas veces en que Dios simplemente habló. No que trabajó con sus manos y tomó elemento por elemento para formar una mezcla. Un punto de apoyo es que en Juan 1:14 dice que el verbo se hizo carne. Entonces, si tuvo la necesidad de hacerse carne es porque era algo que valga la redundancia, no era carne. La energía se siente, no se ve y tampoco se puede tocar. Por eso se hizo carne.

La palabra “hizo”, va de la mano con la creación porque denota un trabajo manual. La palabra “dijo” envuelve vibración, una energía. Es por esto que considero que en el momento de lo que conocemos por creación, lo que ocurrió fue una transferencia o transformación de los dones de Dios y de lo que Él representa hacia la tierra para así dar testimonio de su persona.

En resumen, si Dios siempre ha sido, es y será y tanto nosotros como el planeta representamos un reflejo de lo que es Él, entonces ni nosotros ni el planeta fuimos creados. Por lo aprendido en clase, entiendo que somos producto de una manifestación de energía que se transformó en lo que hoy podemos ver y disfrutar. 

Hasta la próxima, 


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